También hay que mencionar que estos perros estúpidos suelen cruzar a calle sin fijarse que se acerca un vehículo. Algunos terminan atropellados, llenan las calles de sangre y, a veces, con sus tripas. Los peatones entonces nos tenemos que tragar el feo espectáculo de ver a un perro muerto. ¡Y a veces acabamos de desayunar o almorzar cuando esto ocurre! ¡Guácatela! Por si fuera poco, a veces los perros muertos pasan días en la calle antes de que los retiren, con el consiguiente aire nauseabundo y putrefacto que tenemos que respirar.
Ya con sólo mencionar estas cosas creo que es suficiente para sacar a los perros vagos de las calles. Pero hay que agregar que en ocasiones estos perros atacan a las personas sin ninguna provocación. Normalmente veo a gente que sale a trotar y me llama la atención que algunos trotan con una vara en la mano. Antes creía que la vara era para enfrentar a un posible asaltante; pero ahora comprendo que es para defenderse de los perros callejeros cuando estos sin previo aviso les ladran o los atacan. Estos perros idiotas son imprevisibles, alevosos, agresivos, insolentes y peligrosos. Cierto día un hermano mío iba bajando una calle con su bicicleta cuando uno de estos perros del demonio se cruzó en su camino. Obviamente mi hermano se sacó la cresta al atropellarlo con la bicicleta y terminó con varias magulladuras. Yo mismo varias veces cuando he paseado en bicicleta he sido perseguido por perros agresivos y en más de una vez he estado a punto de perder el equilibrio. Creo que a ustedes puede que les haya pasado lo mismo.
Sinceramente pienso que estos perros callejeros deben ser atrapados en masa y encerrados para siempre en un lugar adecuado… o simplemente eliminados. Algunos defienden a estos perros inútiles, claman por los derechos perrunos y hasta se refieren a estos animales como si fueran personas. Yo me pregunto, y si quieren tanto a los perros callejeros, ¿por qué no se los llevan a sus casas y les dan de comer con plata de su propio bolsillo? Nos darían un gran favor a los peatones que añoramos con caminar por nuestras calles sin el temor a ser atacados por un perro infame. Las calles tienen que volver a ser de la gente, no de los animales… y menos de esos animales roñosos.
Sea como sea, los dejo con un perro simpático, que tiene dueño, usa su collar y está bien vacunado.
