Todos los veranos voy a vacacionar donde mis abuelos. Ellos tienen una granja en San Carlos (VIII región), crian animales y les dan de comer unos quesitos mágicos. Las malas lenguas dicen que esos quesitos los trajo una francesa sinvergüenza y que en realidad los quesitos no sirven para nada. Parece que a la francesa la quieren meter en cana.
Pero mis abuelos descubrieron que al alimentar a sus animales con esos quesitos aparentemente chantas, los animales se reproducen mejor y crecen a alturas desproporcionadas. Yo acostumbro encaramarme sobre esos animales gigantes y me gusta pasear con ellos por San Carlos. Me divierto mucho.
Por ejemplo, si quiero pasear calmadamente disfrutando el paisaje, me monto sobre un caracol llamado Baboso que además es bueno para la talla. Pero si quiero ir a grandes velocidades para burlarme de los autos deportivos, prefiero montar sobre un conejo llamado el Gran Bunny que es super cariñoso, aunque tiene serios problemas con un juanete.
Si no me creen, aquí les muestro unas fotos que me tomaron en las últimas vacaciones. Yo nunca miento.

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